jueves, 24 de enero de 2008

Otra vez mi madre

Acabo de terminar de chatear con mi hermano, después de darle 30 minutos de tiempo que no tengo. El resumen: mi madre lo sofoca. De un tiempo a la fecha le ha dado por querer tener unida a la familia, cosa que nunca ha sucedido. Se le ha metido en la cabeza que nos juntemos a desayunar una vez por mes y quiere que nos veamos el 3 de febrero a desayunar. Él no quiere porque siente invadida su vida privada. Nunca le ha gustado que le impongan las cosas. Además, dice, no puede porque tiene hartos compromisos desde hace tiempo ya.

El pobre de mi hermano esta que arde. Siempre fue el más independiente, el primero en vivir solo, el primero en querer hacer las cosas por si mismo. Vaya que ha cortado el cordón. Y bueno, mi madre debe entender que ya todos hemos hecho nuestras vidas, hasta ella y que a veces nuestros tiempos no comulgan.

El caso es que está desesperada por acercarse a sus hijos y mi hermano por salir corriendo. Hasta me dijo que, si se la vuelve a hacer, se larga al Canadá a la primera oportunidad. Yo lo tranquilicé, aprovechando que mamá no me ha llamado y todavía puedo conservar la compostura. Le dije que entendiera que ella ya está grande y quiere ver a sus hijos, que quizá quería recuperar el tiempo que perdió cuando se fue y demás tonterías que se me fueron ocurriendo. Al final él entendió, parece, y consintió en ir al desayuno mentado.

Lo que no puedo negar es que mi hermano tiene muy buenas ideas. Yo, por si las dudas, estoy marcando a la aerolínea para pedir los pasajes al Canadá antes de que llame mamá. Nos vemos luego... debo hacer las maletas para el viaje intempestivo.

No hay comentarios: